sábado, 10 de septiembre de 2016

Quien soy II

¿Quién soy?

Que pasa cuando uno se responde a la pregunta ¿quién soy?
Cuando uno describe o explica quién es....lo que en realidad está haciendo, es trazar una línea o límite mental que atraviesa en su totalidad el campo de la experiencia y a todo lo que queda dentro de ese límite lo percibe como yo mismo...mientras siente que todo lo que está por fuera del límite queda excluido del yo mismo. Nuestra identidad depende totalmente del lugar por donde tracemos la línea limítrofe.
De modo que al decir "yo" trazamos una demarcación entre lo que somos y lo que no somos.
El límite de la piel es, pues, una de las fronteras más aceptadas entre lo que uno es y lo que no es.
Podríamos pensar que este límite de la piel es tan obvio, tan auténtico y tan común que en realidad es la única frontera que puede tener el individuo......pero lo cierto es que hay otro tipo de línea limítrofe...que muchos individuos trazan. Pues la mayoría de las personas, aunque reconozcan y acepten como un hecho que la piel es un límite entre lo que uno es y lo que no es, trazan otra demarcación en el interior mismo del organismo. 
Si al lector le parece rara la idea de una línea limítrofe en el interior del organismo, permítame que le pregunte ¿Siente que usted es un cuerpo, o siente que tiene un cuerpo?...
Lo que el individuo siente como su propia identidad no abarca directamente el organismo como un todo, sino solamente con una faceta del organismo, a saber, el ego. Es decir que el individuo se identifica con una imagen mental de sí mismo, más o menos precisa, y con los procesos intelectuales y emocionales que van asociados a dicha imagen. Al no identificarse con la totalidad del organismo, lo más que llega a tener es una imagen del organismo total. Siente, pues, que es un yo, un ego, y que por debajo de él cuelga su cuerpo....biológicamente no hay el menor fundamento para esta división entre la mente y el cuerpo, pero psicológicamente la disociación adquiere caracteres de epidemia....el cuerpo se convierte en territorio extranjero, casi tan extranjero como el mundo exterior. La frontera se traza entre la mente y el cuerpo, y la persona se identifica con la primera. Incluso llega a tener la sensación de que vive en su cabeza, como si dentro del cráneo tuviera un ser humano en miniatura...
K Wilber: La conciencia sin fronteras


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