martes, 17 de abril de 2018

La materia es un pequeño rulo que se formó en la cabeza pelada del universo .
El yo es el espacio vacío en que todo está ocurriendo
La astucia del ego es que puede adoptar o imitar cualquier forma y confundirse o mimetizarse con ellas.
Pero no puede adoptar la forma absoluta e infinita (llamada vacío) que entra en todas las formas limitadas.

Ser como el Sol
Es lo más cercano a Dios q podemos concebir.
Brilla sobre un mar embrabecido, sobre un tornado, terremoto o desierto casi sin vida.
Brilla sobre la guerra, sobre la villa miseria, la selva deforestada, o sobre manicomios y cárceles.
Brilla con igual intensidad sobre la vida en este planeta, no importa si es una hormiga, un papá, un gusano, un hombre moribundo o multimillonario.
Sólo podemos aprovechar su energía inagotable, apreciar los colores con los que se expresa, pero nunca podremos ir a su centro y comprender que es.
Giramos a su alrededor, podemos analizar su química, pero nunca vamos a poder estar ahí donde está el y sentirlo verdaderamente.
Brillo para los primeros hombres y brillara para los últimos.
Cuando la vida se extinga totalmente sobre el planeta siguiendo su curso normal, el sol seguirá brillando.
Y cuando este se apague y deje de brillar,  habrá millones de soles brillando en cualquier lugar del universo.
No debería ser lo más parecido a esto el comportamiento del hombre?, y dejar de andar por caminos sinuosos que la gran mayoría no nos llevan a ningún lado.
Ser como el sol

Estamos Llegando a un punto en el que no vamos a ser invulnerables, en donde cualquier empresa o estado en el mundo está contaminando el ambiente y esta contaminación puede afectar a cualquier ciudad, pueblo o rincón del planeta por consiguiente afectar a la salud de cualquier ser humano. No importa que vivas en la cumbre de una montaña, en el desierto, en una isla o en la jungla, no fumes ni tomes, no comas carnes ni productos envasados.
El abuso de La tecnología deteriora nuestro sentido de la creatividad. Nos quita los momentos en los que estamos para nosotros.. las noches tormentosas y solitarias, el paisaje que corre x la ventana del tren, el tener que cerrar los ojos hundidos en nuestros pensamientos y pasar a la meditación…

Las estrellas fugaces son como olas deshaciéndose en la orilla del océano.
Si unieramos con el trazo de un lápiz todas las estrellas del universo dibujariamos  una de las infinitas formas de Dios

Menéndez


domingo, 4 de febrero de 2018

Opuestos

¿Se ha preguntado por qué la vida se presenta como una serie de opuestos? ...obsérvese que todas las dimensiones espaciales son opuestas: arriba y abajo, dentro y fuera, alto y bajo, etc...y todas las cosas que consideramos importantes y serias son un polo de un par de opuestos: bien y mal, vida y muerte, placer y dolor...
También nuestros valores sociales y estéticos son siempre algo que se da en función de opuestos: éxito y fracaso, bello y feo, fuerte y débil, inteligente y estúpido....pero en la naturaleza al parecer no existe el mundo de los opuestos en el que vive el hombre. No hay ranas verdaderas y falsas, océanos justos o injustos... sin duda es verdad que hay ranas grandes o chicas, árboles altos o bajos, pero es algo que para ellos no es problema, no los precipita en paroxismos de angustia...del mismo modo, en el mundo de la naturaleza se da la vida y la muerte, pero tampoco esto parece asumir las dimensiones aterradoras que se le asigna en el mundo de los humanos...
El hecho exasperante...es que cada par de opuestos esta dividido por una línea fronteriza, entonces cada línea es un frente de batalla potencial para el conflicto de la guerra de opuestos, de la lucha angustiosa de la vida contra la muerte, del placer contra el dolor, del bien contra el mal...Lo cierto es que vivimos en un mundo de conflicto y oposición porque es un mundo de fronteras...y puesto que cada línea fronteriza es también una línea de batalla, henos aquí con la difícil situación humana, cuanto más firmes son nuestras fronteras, más encarnizadas son nuestras batallas.
Cuanto más me aferro al placer, más temo al dolor, cuanto más voy en pos del bien, tanto más me obsesiona el mal, cuánto más éxito busco, mayor será mi terror al fracaso, cuanto más me aferro a la vida, más aterradora me parecerá la muerte... En otras palabras la mayoría de nuestros problemas son las fronteras y de los opuestos que éstas crean.
...La forma..en que intentamos resolver estos problemas es tratar de extirpar uno de los opuestos. Encaramos el problema del bien y del mal procurando exterminar el mal, enfrentamos el problema de la vida y la muerte intentando ocultar la muerte bajo simbólicas inmortalidades...siempre tendemos a tratar a las fronteras como si fueran reales...jamás cuestionamos la existencia de la frontera como tal...y como creemos que ésta es real, imaginamos tercamente que los opuestos son irreconciliables, algo que está para siempre separado y aparte...entonces suponemos que la vida sería perfectamente placentera si sólo pudiéramos anular los polos negativos e indeseables de todos los pares de opuestos...si pudiéramos conquistar el dolor, el mal, la muerte, el sufrimiento, la enfermedad, para que sólo hubiera bondad, vida, alegría y salud...eso sería realmente vivir bien. Y en efecto, tal es la idea que del cielo tienen muchos pueblos, idea que ha llegado a significar, en vez de la trascendencia de todos los opuestos, el lugar donde se acumulan todas las mitades positivas de las parejas de opuestos, en tanto que el infierno es el lugar donde amontonamos todas las mitades negativas: el dolor, el sufrimiento, la angustia, la enfermedad...esta meta de separar los opuestos y después aferrarse a las mitades positivas o correr en pos de ellas, parece ser una característica distintiva de la civilización occidental progresista, de su religión como su ciencia, su medicina o su industria...sin embargo pese a las ventajas de la medicina, no hay ninguna prueba de que después de siglos de acentuar lo positivo y tratar de eliminar lo negativo, la humanidad sea más feliz o esté más en paz consigo misma. De hecho las pruebas nos hacen pensar lo contrario, que vivimos en la era de la angustia, de frustraciones, de aburrimiento en medio de la riqueza y desorientación en medio de la abundancia...en nuestro intento de acentuar lo positivo y eliminar lo negativo, hemos olvidado que lo positivo sólo se define en función de lo negativo...la raíz de toda esta dificultad se encuentra en nuestra tendencia a considerar como irreconciliables, como totalmente separados y divorciados el uno del otro...todos los opuestos comparten una identidad implícita, por más que nos impresionen sus diferencias (vida y muerte) siguen siendo inseparables y recíprocamente dependientes, por la simple razón de que ninguno de ellos podría existir sin el otro. 
Como diría Whitehead, el placer y el dolor no son más que la cresta y la base, inseparables de una única ola perceptual, e intentar acentuar lo positivo (la cresta) y eliminar lo negativo (la base) es un intento de eliminar la propia ola perceptual...que todo los opuestos sean perfectamente inseparables, es cosa que a la mayoría de nosotros nos parece algo difícil de creer. Pero esto se debe a que aceptamos como real las fronteras entre los opuestos...al no ver que los opuestos no son más que dos nombres diferentes para un único proceso, me imagino que hay dos procesos diferentes que se oponen...el hombre no puede entender donde está, porque ha creado dos mundos a partir de uno.
En la naturaleza hay toda clase de líneas, los contornos de las hojas, bordes de lagos...son líneas que efectivamente están ahí, pero son líneas que (como la línea de la costa entre la tierra y el agua) no representan una mera separación entre la tierra y el agua...las llamadas líneas divisorias representan los lugares en que las tierras y el agua se tocan...son líneas que unen y aproximan, tanto como dividen y distinguen, esas líneas no son fronteras...
Algunos dicen que la realidad es lo que no tiene fronteras, siempre que recordemos que la percepción de lo que no tiene fronteras es una percepción directa, inmediata y no verbal...la realidad está más allá de palabras y formas, de nombres e ideas, de divisiones y límites...y en ese mundo no hay bien ni mal, nacimiento ni muerte...un mundo donde las fronteras no existen...sobre todo no hay frontera entre sujeto y objeto, lo que es uno y lo que no es uno, el que ve y lo visto...de todas las fronteras que construye el hombre, la más fundamental es la que establecemos entre lo que somos y lo que no somos...es la frontera a la que menos estamos dispuestos a renunciar. Después de todo, es la primera que trazamos, es nuestra frontera más querida. Hemos invertido años en fortificarla y defenderla para sentirnos seguros y a salvo dentro de ella...es la que establece nuestra sensación de seres separados....y a medida que envejecemos, llenos de años y de recuerdos, y empezamos a sumirnos en la nada final de la muerte, lo último que soltamos es esa frontera. La frontera entre lo que somos y lo que no somos es la primera que se traza y la última que se borra...
Podemos considerar esta frontera primaria desde muchos ángulos y aplicarle muchos nombres. Es esa separación irreductible entre yo mismo y lo que no soy yo, el yo que está aquí dentro y los objetos que están ahí afuera...es el espacio entre mi organismo y el medio. Es la brecha entre el yo que lee y la página leída...parece como si del lado de dentro de la frontera primaria estuviera el yo: el sujeto que piensa, que siente, que ve y al otro lado existiera lo que no es yo, el mundo de los objetos de afuera...del que estoy separado. 
Cómo sería un mundo de percepción sin fronteras?
El sentimiento del yo se expande hasta incluir totalmente todo aquello que en el pasado se creyó ajeno al yo (conciencia de unidad) este sentimiento alcanza el Todo, entonces ya no hay nada fuera de uno mismo y por ende no hay donde trazar ninguna especie de frontera....es demasiado fácil llegar a la precipitada conclusión de que todo lo que tenemos que hacer para abrir las puertas a la conciencia de unidad es destruir la frontera primaria. En un sentido burdo, es así, pero la situación en realidad es mucho más simple, porque no tenemos que tomarnos la molestia de destruir la frontera primaria, por una razón muy simple, la frontera primaria no existe.
En vez de suponer que la frontera primaria es real y tomar luego las medidas necesarias para eliminarla, vayamos primero en busca de ella, si es una ilusión, jamás encontraremos el menor rastro de ella. Quizás entendamos que aquello de lo cual pensábamos (la frontera primaria) nos impedía la conciencia de unidad nunca existió...esa misma intuición es un inicio de la percepción de lo que no tiene fronteras...buscarlo y no encontrarlo es tener un atisbo de la conciencia de unidad...en otras palabras, que lo que ahora siento que es el mundo objetivo de afuera es lo mismo que siento como yo subjetivo de dentro...
Cuando entendemos que no hay brecha alguna entre uno y sus experiencias. Si uno es sus experiencias, es el mundo así experimentado. La sensación interior que llamamos uno, y la sensación exterior que llamamos el mundo, son una y la misma sensación. El sujeto interior y el objeto exterior son dos nombres para un único sentimiento, y esta no es algo que uno deba sentir, sino lo único que puede sentir.
Esto significa que su estado de conciencia en este instante, tanto si de da cuenta de ello como si no, es conciencia de unidad.





sábado, 10 de septiembre de 2016

Quien soy II

¿Quién soy?

Que pasa cuando uno se responde a la pregunta ¿quién soy?
Cuando uno describe o explica quién es....lo que en realidad está haciendo, es trazar una línea o límite mental que atraviesa en su totalidad el campo de la experiencia y a todo lo que queda dentro de ese límite lo percibe como yo mismo...mientras siente que todo lo que está por fuera del límite queda excluido del yo mismo. Nuestra identidad depende totalmente del lugar por donde tracemos la línea limítrofe.
De modo que al decir "yo" trazamos una demarcación entre lo que somos y lo que no somos.
El límite de la piel es, pues, una de las fronteras más aceptadas entre lo que uno es y lo que no es.
Podríamos pensar que este límite de la piel es tan obvio, tan auténtico y tan común que en realidad es la única frontera que puede tener el individuo......pero lo cierto es que hay otro tipo de línea limítrofe...que muchos individuos trazan. Pues la mayoría de las personas, aunque reconozcan y acepten como un hecho que la piel es un límite entre lo que uno es y lo que no es, trazan otra demarcación en el interior mismo del organismo. 
Si al lector le parece rara la idea de una línea limítrofe en el interior del organismo, permítame que le pregunte ¿Siente que usted es un cuerpo, o siente que tiene un cuerpo?...
Lo que el individuo siente como su propia identidad no abarca directamente el organismo como un todo, sino solamente con una faceta del organismo, a saber, el ego. Es decir que el individuo se identifica con una imagen mental de sí mismo, más o menos precisa, y con los procesos intelectuales y emocionales que van asociados a dicha imagen. Al no identificarse con la totalidad del organismo, lo más que llega a tener es una imagen del organismo total. Siente, pues, que es un yo, un ego, y que por debajo de él cuelga su cuerpo....biológicamente no hay el menor fundamento para esta división entre la mente y el cuerpo, pero psicológicamente la disociación adquiere caracteres de epidemia....el cuerpo se convierte en territorio extranjero, casi tan extranjero como el mundo exterior. La frontera se traza entre la mente y el cuerpo, y la persona se identifica con la primera. Incluso llega a tener la sensación de que vive en su cabeza, como si dentro del cráneo tuviera un ser humano en miniatura...
K Wilber: La conciencia sin fronteras


miércoles, 6 de julio de 2016

La sombra


El inconsciente no puede ser consciente, la luna tiene su lado oscuro, el sol se pone y no puede brillar en todas partes al mismo tiempo.....La atención y la concentración exigen que ciertas cosas se mantengan fuera del campo de nuestra visión y permanezcan en la oscuridad. Es imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo. 
Así pues, sólo podemos ver la sombra indirectamente a través de los rasgos y las acciones de los demás, sólo podemos darnos cuenta de ellos con seguridad, fuera de nosotros mismos. Cuando por ejemplo nuestra admiración o nuestro rechazo, ante una determinada cualidad de un individuo... es desproporcionada, es muy probable que nos hallemos bajos los efectos de la sombra. De este modo, pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior proyectando y distribuyendo determinadas cualidades a los demás en un esfuerzo insconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.       C Jung/J Hillman


El rango de lo que pensamos y hacemos está limitado por aquello de lo que no nos damos cuenta. Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos damos cuenta lo que impide de que podamos hacer algo por cambiarlo. Hasta que nos demos cuenta de que no nos damos cuenta, el inconsciente seguirá moldeando nuestro pensamiento y nuestra acción.               RD Laing


Hemos olvidado ingenuamente que bajo el mundo de la razón descansa otro mundo. Ignoro lo que la humanidad deberá soportar todavía antes de que se atreva a admitirlo  C Jung


Según algunas tradiciones (sufis, alquimistas y chamanes por ejemplo) la sombra y el mal no son realidades objetivas y externas, sino que, por el contrario, son energías internas mal comprendidas y, por consiguiente mal encauzadas. Como señala J Campbell "Quien es incapaz de comprender a un dios lo percibe como un demonio"



lunes, 4 de julio de 2016

El presente


El presente

Poema Zenrin

………Tan pronto como yo reconozco que mis acciones voluntarias e intencionales ocurren espontáneamente, “por sí mismas”, como respirar, oír y sentir, ya no caigo en la contradicción de tratar de ser espontáneo. No hay verdadera contradicción porque “tratar” es la “espontaneidad”. Viendo esto desaparece la sensación de estar coaccionado, atado, bloqueado. Es como si me hubiera absorbido en una lucha entre mis dos manos y hubiera olvidado que ambas eran mías. Nada interfiere ya la espontaneidad cuando advertimos que no hace falta tratar de hacer nada. Como vimos, al descubrir que tanto los aspectos voluntarios como los involuntarios de la mente son espontáneos por igual, se pone fin al fijo dualismo de la mente y el mundo, el cognoscente y lo conocido. El nuevo mundo en el que me encuentro posee extraordinaria transparencia, está libre de barreras, y por esta razón me parece que yo en cierto modo me he convertido en el espacio vacío en el que todo está ocurriendo.


En el punto inmóvil del mundo que gira. Ni carnal ni descarnado; ni desde ni hacia; allí, en el punto inmóvil, está la danza, ni movimiento ni detención. Y no se diga que es fijo el lugar en el que se unifican el pasado y el futuro.
Ni movimiento desde ni movimiento hacia,
Ni ascenso ni descenso.
Sin el punto, el punto inmóvil
No habría danza….y la danza es lo único que existe.
T. S. Elliot


viernes, 1 de julio de 2016

El origen


El origen

Si el universo fuera hecho, sin duda habría alguien que sabría cómo está hecho, y que podría explicar cómo fue ensamblado pieza por pieza, como un técnico puede explicar con una serie de palabras “instantáneas” cómo se monta una máquina. Pero un universo que crece excluye totalmente la posibilidad de saber cómo crece si queremos explicarlo con los torpes recursos del pensamiento y el lenguaje, de modo que a ningún taoísta se le ocurre preguntar si el Tao sabe cómo produce el universo, ya que opera de acuerdo con la espontaneidad, no con el plan.
El camino del zen de Alan Watts


En torno de nosotros se producen cosas, pero nadie sabe de dónde. Salen, pero nadie ve la puerta. Todos los hombres estiman la parte del saber conocido. Ignoran cómo servirse de lo Desconocido para alcanzar el saber. ¿no es esto un extravío? 
Chuang-Tzu



Cuanto más investigo el universo y los detalles de su arquitectura, más pruebas encuentro de que éste debe haber sabido de alguna forma que nosotros íbamos a llegar: F Dyson


lunes, 27 de junio de 2016

El bien y el mal


La relación existente entre la sombra y el ego constituye un verdadero problema, un problema que resulta relevante en la tradición cristiana. Para la Biblia las diferencias existentes entre bien y mal son muy claras: en una parte está Dios, que es el bien y en la otra está el Diablo, que es el mal. Dios castiga al mal porque desea que el ser humano sea bueno. El Nuevo Testamento sostiene la opinión de que si un individuo cede al mal y lleva a cabo malas acciones su alma inicia un proceso que termina conduciéndole a la degradación y destrucción. .....
Pero la tradición cristiana original reconocía de que el mal se halla dentro de cada uno de nosotros, la oposición y la discordia forma parte integral de cada uno de nosotros. San Pablo, por ejemplo, se daba cuenta de que la sombra se hallaba en su interior, sabía que esa era su condición....Por eso dijo: "Porque el bien que quisiera hacer no lo hago pero el mal que no quisiera hacer lo hago"
Más tarde, esta comprensión profunda se ensombreció y los cristianos terminaron identificándose exclusivamente con el bien y se dedicaron a tratar de ser exclusivamente buenos. Pero de ese modo lo único que lograron, fue perder rápidamente el contacto con la sombra.
Más tarde (como evidencia lamentablemente la historia de la edad media) la iglesia cometió otro error fatal. A partir de entonces no solo eran malas las acciones sino que también lo eran las fantasías y una persona podía ser considerada mala tan sólo por pensar en malas acciones....
Como resultado de todo ello la gente comenzó a negar y reprimir su vida imaginaria...De este modo fue abriéndose un verdadero abismo entre el bien y el mal.      JA Sanford


Poco importa que creas que el dinero es poder o que el conocimiento es poder...siempre que no carezcas de ninguno de los dos, porque es, en definitiva, lo que hagamos con el conocimiento o con el dinero lo que determinará si son liberadores o terminan convirtiéndose en una trampa.


La trama sobre la cual subyace la dinámica de cualquier grupo humano, está vinculada con el instinto gregario: se comparte un territorio, una serie de códigos...y con ello los múltiples egos que conforman ese grupo, mecánicamente establecen un sistema de defensas respecto de todo lo "diferente". Desde el instinto: lo diferente es peligroso (algo que puede traer pestes, quitar territorio, instaurar nuevos líderes....). Así de animalmente funciona el humano, por más que se disfrace de ideologías; ésta es la base primitiva del racismo, xenofobia y otras actitudes segregacionistas (=segregar lo diferente).     VGawel